...en El Farolito #9 : Puro Corazón
- 6 feb 2017
- 3 min de lectura

Adrián Poveda y Álvaro Fernández, dos vidas, dos momentos, dos historias, un escenario.
La cita empezó pasaditas las 7 pm. En un ambiente más íntimo el El Farolito - Centro Cultural de España en Costa Rica nos recibió con un tatami y muchos silloncitos cómodos para disfrutar de una velada inolvidable; un instante único en la acontecer de la escena nacional: 2 generaciones llenando de amor/inspiración el espacio.
Entré al concierto con gran expectativa, lo estuve esperando desde el primer día que supe la alineación. Decidí no hacer mi investigación habitual de las bandas por que realmente quería no saber nada, no tener nada que esperar, pero esperaba lo mejor, algo único.

Adrián Poveda, un joven tímido, lo he visto varias veces, pocas le he hablado. Lo conocí por primera vez en un concierto de Monte años atrás, y poco le seguí la carrera, no por falta de interés, pero de tiempo (confieso con dolor). Nunca había tenido la oportunidad de oírlo como solista. Lo admiraba sin conocerlo porque de Fo he oído buenas referencias, y eso me bastó.
Poco a poco empecé a sentir las cuerdas de la guitarra moverse en mi interior, la música sencilla pero sensible de Adrián revolvía en mi todos buenos los sentimientos que conozco; por momentos tuve que dejar la cámara de lado sólo para sentir el roce de los acordes en el alma.

Tuve un enamoramiento a primera canción: sus letras sinceras, su timidez, la grandeza del mensaje; sentía que me cantaba esas canciones que yo quería oír, y que me hacían falta, que tocan esa médula sensible que todos llevamos dentro. Poveda resultó ser eso que no esperaba, ese descubrimiento que necesitaba en mi vida para completar mi "playlist".
Con el corazón latiendo en la guitarra, y atorado en la garganta, Adrián nos cautivó con música hermosa, música que sana, que nos recuerda nuestros anhelos de irnos a vivir en la montaña, que todo es posible y que sólo hay que seguir.

Extasiada en el viaje pacífico de las melodías de Adrián, no quería que se acabara. "Otra ¡otra!" gritamos el público y yo, entusiasmados. Poveda nos deleitó con su última canción, se despidió tras una linda reflexión y presentó al gran maestro, al precursor sin saberlo, [quizás], de lo que es actualmente la escena del rock tico, Álvaro Fernández González.
Don Álvaro, se sentó en el escenario, lo llenó de presencia con una gran sonrisa y una actitud positiva; nos llevó por un viaje lleno de historias, recuerdos y buenas canciones; nos transportó, nos hizo pasar un rato alegre y ameno.

Después de muchos años de estar lejos de los escenarios, regresa nuevamente con un set cargado de música esperanzadora, humanizante. Nos invita al optimismo: que juntos hacemos más, que aún se puede hacer un cambio, nos recuerda que nunca es tarde para hacer eso que amamos.
Canciones alentadoras, realistas y poesías; emprendemos un viaje por el recuerdo a tiempos donde el rock costarricense estaba empezando a desarrollar su personalidad. Nos cuenta sobre sus grandes amigos y personalidades importantes, como Joaquín Gutiérrez, Guadalupe Urbina y muchos otros...

Con su espíritu joven y lleno de entusiasmo nos hace creer que no importando nuestra realidad aún podemos soñar, luchar por los sueños y hacerlos realidad. Él es el ejemplo mismo.
Nos canta canciones de su disco "Compadre" -grabado en 1976-, y de repente uno se siente conectado con aquella época, con la música guerrillera, abierta y sincera, describiendo románticamente el entorno. "Compadre", la canción, lo demuestra.
Rápido pasa el tiempo cuando se está disfrutando, pronto llegó la última canción, la despedida, y la nostalgia de saber que, por este año, ..en El Farolito ha concluido. Lágrima cae.

Quiero agradecer enormemente a Fo Leon y a Canfin por confiar en mi trabajo como fotógrafa y dejarme vivir la experiencia junto a ellos de este primer ciclo de”...en el Farolito”, por donde pasaron tantas bandas nuevas para mí y donde confirmé que la música nacional da pelea dura. Realmente ha sido una gran experiencia.
A Sal Vayà, Sylvia, Amanda, Mauricio, y en general a El Farolito - Centro Cultural de España en Costa Rica, porque desde el primer día me sentí como en casa, y me dejaron ser parte de este proyecto tan importante.
He de alabar la gran labor que está haciendo el CCE por reactivar de nuevo la cultura, por todas las iniciativas tan chivas que han tenido en pro de mejorar el ambiente cultural del país, con los talleres, las exposiciones, los conversatorios, los conciertos y tantas otras actividades que han desarrollado durante el año; su defensa y apoyo a grupos minoritarios, y la búsqueda constante de integración.

Espero con ansias lo que nos traerán Fo, Canfín y el Centro Cultural de España este 2017 que se avecina.
















































































































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